domingo, 12 de marzo de 2017

Mujeres en la música: Ileana Villasmil



Ileana Villasmil, es una músico oriunda de Maracaibo, Venezuela.  Se ha desarrollado como cantante y coreuta desde 2007 y ejerce como músico profesionalmente desde 2015. Se desempeña como arreglista, y compositora.
 Desde pequeña sus estudios estuvieron enfocados en el desarrollo de habilidades artísticas musicales por lo que su destino sería la música en todas sus expresiones como compositora, cantante y arreglista. Su trayectoria le ha otorgado reconocimientos como el Honor al Mérito, otorgado por el consejo legislativo del Edo. Zulia como miembro del Orfeón Universitario de la Universidad Rafael Urdaneta. También fue miembro fundador del patrimonio artístico del Orfeón universitario. Recibió la Licenciatura en Música con mención honorifica Cum Laude, otorgado por la Universidad Católica Cecilio Acosta. Ha recibido reconocimientos como arreglista por parte de la Orquesta de Rock Sinfónico del Zulia.

Su repertorio está conformado por sus composiciones: “La Petite Mort” 1er Concierto para Violín y orquesta de Cámara en Dm op.1, Pieza para Piano “In memoriam” op.2 en homenaje a su profesor Krzysztof Plaszewski; y sus arreglos para la orquesta de Rock Sinfónico: “The Obsessive Devotion” de Epica, “Stairway to Heaven” de Led Zepellin, “Marcha imperial” de John Williams, “Don’t stop me now” y “The show most go on” de Queen.


                                                              

Recientemente se encuentra trabajando en un concierto para cello y en varios arreglos musicales para el videojuego Yandere Simulator. Actualmente reside en Santiago de Chile.














§  ¿A qué edad comenzó tu gusto por la música?
Comenzó desde muy pequeña, diría que desde los 5 o 6 años, mis padres me habían inscrito junto a mis hermanas en clases de ballet clásico, iba todos los días a escuchar piezas académicas mientras bailaba. En la escuela donde asistía también impartían clases de música como parte del pensum. Luego mi padre me inscribió en clases de teclado en el instituto Yamaha, pero no me gustaba porque era muy básico, yo quería ser parte del conservatorio y estudiar piano. Pero no fue hasta los 13, luego que mi papa falleciera, que me senté en mi teclado a estudiar, comencé a ver solfeo por mi cuenta y revisar algunas partituras de Mozart y aprendérmelas. En ese momento la música se convirtió en mi hogar. Fue allí cuando verdaderamente comencé a sentir amor por la música.

§  ¿Quiénes son tus influencias?
Me encanta Claude Debussy, es mi favorito; Chopin, Mendelssonh, adoro la Sinfonía Fantástica de Hector Berlioz, y los valses de Strauss; y mi maestro Franklin Pire quien me enseño a escribir y escuchar música según la escuela rusa.

§  ¿Cómo definirías tu estilo
Me gusta brindar a quien escucha mis piezas una experiencia más amplia que solo sentarse y escuchar, me gusta escribir con un propósito, algo más programático, y esto es propio del romanticismo. Una vez mi maestro Franklin Pire me dijo que lo que escribía podría ser neo-romántico, no es para menos, mis influencias son del romanticismo.

§  Actualmente vivimos en una sociedad de consumo en donde la masa define lo que se debe y no se debe escuchar, como crees que califica la música clásica en estos tiempos?  ¿Qué deben hacer los músicos clásicos al respecto?

Es una muy buena pregunta, aun existen personas que consumen música académica pero en un pequeño porcentaje. Aun estoy recién llegada a Chile, no sabría definir como es el mundo académico aquí, no he tenido la oportunidad de ir a un concierto y observar la audiencia. Pero en Venezuela se ha hecho un esfuerzo para que sea accesible, muchos conciertos gratuitos, clases gratuitas en los núcleos del sistema y aun así no hay mucho interés en ella. Si le preguntas a un joven sobre  Beethoven van a pensar en la película del san Bernardo y no en el compositor, así que la clasifico como desconocida. Las nuevas generaciones no saben lo que es.

Sobre que deberían hacer, pues pienso que la iniciativa está en educar y atraer el interés de los jóvenes. Los conciertos siguen siendo muy elitistas y protocolares (cosa que no me parece mal porque es tradición) pero educar al respecto atrae la atención, el porqué los músicos se visten de negro, porque no se aplaude entre movimientos, hacer talleres dirigidos al público en general sobre los distintos temas que abarca la música académica, conversatorios sobre obras, y sobretodo encender la curiosidad de los niños hacia los instrumentos.

§  ¿Por qué decidiste combinar rock y música clásica?
Siguiendo el hilo de la pregunta anterior, el rock es música de consumo, y es una excelente oportunidad de mostrar la parte académica. Crecí escuchando rock de la década de los 60’s hasta los 90’s, grupos como Queen, Pink Floyd, Los Beatles, Metallica. Decir que se hará un concierto de Queen Sinfónico o Metallica Sinfónico llama la atención de quienes escuchan rock, y es una forma de mostrar las canciones que el público ya conoce con una cara nueva: la orquesta. Cuando me ofrecieron el cargo de arreglista para la Orquesta de Rock Sinfónico no lo pude rechazar, además que como arreglista y compositora soy nueva, también fue una forma de darme a conocer. Fue un trabajo grande y satisfactorio, poder ver al público levantarse de sus asientos y mover la cabeza al ritmo de la música, ver la reacción de asombro, es sencillamente maravilloso.


§  Cuéntanos un poco de tu trabajo en Venezuela y lo que haces en Chile
Mi primera experiencia (porque no fue un trabajo realmente) fue como soprano en el  Orfeón de la Universidad Rafael Urdaneta. Soy miembro fundadora del patrimonio artístico de la institución. Durante una parte de mi estancia en el Orfeón fui parte del coro sinfónico del edo. Zulia.
Mi primer trabajo en Venezuela como músico fue como profesora de música para párvulos en una pequeña escuela llamada Vivace, impartía clases de canto, solfeo y piano básico. Luego me dedique 100% a mi licenciatura en música en la Universidad Católica Cecilio Acosta en Maracaibo, durante mi práctica profesional escribí mi primer concierto para violín al que llame “la Petite Mort”. Luego de graduarme di clases de iniciación musical en el Núcleo Santa Rosa de Aguas en Maracaibo. Más tarde me ofrecieron hacer arreglos para la Orquesta de Rock Sinfónico del edo. Zulia, y luego de casi un año me mude aquí a Chile.

Aquí en Chile trabajo como freelancer a través de una plataforma en internet. He hecho arreglos corales y musicales para cortometrajes, libros para niños, comerciales y videojuegos.

§  Háblanos sobre tus proyectos futuros
Mi plan es seguir estudiando, hay demasiado de la música que desconozco aun, desearía especializarme en música para cine y televisión. Sigo escribiendo obras, nunca dejaré de hacerlo, actualmente estoy trabajando en un concierto para cello, el cual espero terminar a finales de este año. También quiero impartir clases que tengan un propósito, hay un programa orquestal que se está desarrollando en el sur de Chile del cual tengo la oportunidad de ser parte junto a otros compañeros de Maracaibo, pero no puedo hablar mucho de ello.






                                                                                                       Marijo Mattus