jueves, 23 de junio de 2016

"Cuentos Para Manuel" de Gabriel Canihuante



 Gabriel Canihuante es periodista, gestor y escritor nacido en Santiago pero que actualmente reside en la ciudad de La Serena presenta su último trabajo "Cuentos para Manuel" un libro que consta de 11 cuentos que sostienen un estilo costumbrista cercano en donde el lector puede identificarse fácilmente con las diferentes historias que el escritor nos ofrece.
 Aquarellen entrevistó al autor  adentrándonos un poco más en la figura de Gabriel, como periodista, vecino y escritor. Hoy compartimos con ustedes las impresiones de nuestro dialogo:


 ·         ¿Cómo entró en ti la aventura de escribir?
Empecé a los 15 años en un cuaderno que era como un diario de vida. Fui un adolescente algo solitario, muy reflexivo y escribir era una forma de pensar y analizar lo que me pasaba, lo que sentía, lo que hacía.  En los años 80 presenté un “libro de cuentos” como prueba en una asignatura (Estética y comunicación) mientras estudiaba Periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Río Janeiro, donde me titulé en 1988. Aprobé ese ramo con buena nota y algunos de esos cuentos los publiqué en Chile en 2003.

·         ¿Cuáles son tus primeros recuerdos literarios?
En rigor, sería mi alfabetización con el silabario en una escuela básica en Santiago. Mi profesora se llamaba Olga –igual que mi madre- y nunca olvidé esa experiencia. En la enseñanza secundaria – en el Liceo 7 de Ñuñoa- tuve dos excelentes profesores de Castellano (el “chico” Olivares y Hernán Loyola), con quienes tuve el placer de conocer la literatura en las plumas notables de García Márquez, Vargas Llosa y Julio Cortázar y Pablo Neruda, por supuesto. Antes de eso, recuerdo haber leído con mucho gusto a Calderón de la Barca; Miguel de Cervantes; los anónimos Lazarillo de Tormes y el Cantar del Mío Cid, entre muchos otros.

·         ¿Cuál crees que es el espacio que tiene la literatura actual?
Depende de cada persona, de las circunstancias que vive, de su nivel cultural. En lo personal, creo que sin literatura no somos nada. De la literatura –de un cuento, una novela o un guion- salen las películas, las obras de teatro, las series de televisión y los propios textos de ficción, además de toda la obra de no ficción que existe. Para un lector medianamente bueno la literatura es algo esencial en la vida. Cuando oigo que una persona dice que no le gusta leer me da pena porque se lo mucho que se está perdiendo.

·         ¿Cómo definirías tu estilo literario?
No sabría decirlo, pero creo que mi formación como periodista le da un toque de realismo a mis textos, soy directo, no rebuscado. Escribo de forma sencilla, en general. Trato temas del cotidiano, pero siempre busco darle un toque de magia o fantasía, para que sea literatura de ficción y no una pieza periodística. Y hay cuentos que son solo fantasía, imaginación mía, sin ninguna relación con hechos reales.

·         Cuéntanos sobre tus proyectos futuros.
Hasta ahora he publicado tres libros de cuentos: “La súplica del Dr. Solís y otros cuentos” (2003); “La historia de don Crispín…” (2009) y “Cuentos para Manuel” (2014), además de un par de textos de no ficción (“Turismo en Chile” en ediciones de 2006 y 2008 y “Crónicas ambientales del fin del mundo, en 2014).
Me gustaría publicar un libro con textos periodísticos del tema cultural de la región de Coquimbo. Y también me gustaría escribir y publicar una novela. Lo primero es bastante más factible porque tengo muchos de esos textos, lo segundo es un proyecto más a largo plazo. 
Gabriel Canihuante. (La Serena, junio de 2016).


lunes, 13 de junio de 2016

Aquarellen N° 18 - Mes de junio


hola amigos! acá tenéis el link de descarga de Aquarellen N° 18 correspondiente al mes de Junio. Disfruten todos del mundo cultural Aquarellen


https://drive.google.com/file/d/0B_dvVE0rtr-2QUpseVlzVDVGQ2s/view?usp=sharing


martes, 7 de junio de 2016

Fernando Chelle: La diversidad poética

Fernando Chelle

Es un gusto para nuestra revista Aquarellen Literatura recibir a uno de los amigos de esta casa, a alguien que hemos tenido en nuestras páginas ya en dos ocasiones, hablamos del gran poeta, ensayista y crítico literario uruguayo, Fernando Chelle.


Hola, Fernando, cómo estás. Cuéntanos, cómo entró en ti la aventura de escribir.
Muy bien, muchas gracias. Antes de aventurarme en los terrenos de la escritura pasé mucho tiempo disfrutando en los diversos terrenos de la lectura. Creo que la aventura de la escritura surgió en mí como una necesidad, tanto de expresión y experimentación con la palabra, después de varios años de lector. Comencé a escribir aproximadamente a los dieciocho años, de manera que ya llevo más de veinte en el oficio, aunque las publicaciones son todas relativamente  recientes, la primera es del 2013 y la última de hace apenas dos meses. 

¿Cuáles son tus obras publicadas hasta el momento?
Tengo cinco libros publicados, el primero de ellos, es un poemario, titulado Poesía de los pájaros pintados, lo publiqué en el año 2013. La segunda obra, publicada en el 2014, es un libro sobre lenguaje, corrección de estilo y técnicas de escritura, se titula: Curso general de lectoescritura y corrección de estilo, guía para formular escritos correctos. En el 2015, publiqué dos libros, por un lado, una obra de ensayos, comentarios y crítica literaria, que se titula El cuento fantástico en el Río de la Plata, y por otro lado, mi segundo poemario, titulado Muelles de la palabra. Ahora en el 2016, en el mes de marzo, publiqué otra obra de ensayos, comentarios y crítica literaria, titulada Las otras realidades de la ficción. En lo que respecta a la poesía, además de los libros Poesía de los pájaros pintados y Muelles de la palabra, he formado parte de dieciséis antologías. Aparte de estas publicaciones, colaboro mensualmente con artículos literarios, en periódicos, revistas y portales de diferentes lugares.

Como poeta, ¿cuál crees que es el espacio que tiene la poesía en la literatura actual?
Creo que hay que separar el espacio que tiene la poesía en el mercado editorial del que tiene en otros terrenos. Dentro del mundo editorial sigue siendo uno de los géneros más rezagados, simplemente por el hecho de que a las editoriales grandes lo que les interesa es vender y los libros de poesía no se caracterizan por ser éxitos de venta. Ahora bien, la poesía ha sabido ganarse su terreno, tanto en editoriales pequeñas e independientes como en otros medios alternativos, y hoy en día el mundo virtual es un campo muy fértil. Cada vez se está publicando más poesía, hay más poetas, por lo que quiero creer que también hay más lectores de poesía. Al haber tantos poetas, encontramos una diversidad enorme de manifestaciones poéticas. Por lo general hay un tratamiento poético muy libre, un tanto alejado de escuelas y corrientes tradicionales, aunque persistan en algunos poetas contemporáneos ciertas tendencias clásicas o modernistas, pero por lo general la poesía que se hace hoy en día es una poesía heredera de las vanguardias del pasado siglo, de manera que hay un tratamiento muy flexible del material poético. También hay muchos autores que están haciendo una poesía bastante narrativa, anecdótica, en fin, hay de todo. Esto lleva a que haya distintos niveles de calidad fácilmente perceptibles.

Con respecto a esos niveles de calidad ¿crees que se está escribiendo mucha poesía mala, de baja calidad?

Hay de todo, hay excelentes trabajos y también de los otros. El tema es que evaluar la calidad de un texto poético no es algo tan simple, como evaluar por ejemplo un relato. Pero, independientemente de los gustos que uno pueda tener, creo que se puede percibir cuando un texto no está logrado. Hoy es normal ver en publicaciones de Facebook, en cuentas personales como en grupos y también en algunas revistas, textos que no tienen ningún tipo de lógica, plagados de palabras rimbombantes, en fin, que son un culto al reino del sinsentido y la poesía no se trata de eso. Yo puedo coincidir en que el lenguaje poético es similar a un cristal opaco, que implica en ocasiones cierta dificultad de interpretación, que incluso puede dar lugar a diversas interpretaciones, pero el simple hecho de amontonar frases incoherentes con términos arcaicos no es estar haciendo poesía. Tampoco el hecho de que el texto se presente en versos implica que sea un texto poético, lo poético no es simplemente transformar un texto prosaico y presentarlo en versos, lo poético pasa por otro lado. 

¿Cuál sería tu definición de poesía, del hecho poético?
No sé si pueda dar una definición absoluta sobre la poesía o el hecho poético en sí. En la vida hay cosas que tienen una finalidad utilitaria y práctica y hay otras que se vinculan con lo que realmente mueve a los seres humanos, como la expresión de los sentimientos, de las emociones, el deslumbramiento ante la belleza, en fin. La poesía está vinculada a estas últimas cosas, es en el terreno de esas cosas donde se da el hecho poético. Pero el lenguaje poético, que está vinculado indudablemente a la expresión de los sentimientos, tiene, creo yo, la virtud de penetrar en la intimidad del individuo como ningún otro lenguaje artístico puede hacerlo. Es algo que abre puertas al conocimiento, transitando por caminos alternos a los de la lógica o la razón. La poesía tiene aspectos casi mágicos y a veces se expresan cosas que el poeta ni siquiera intuía. La poesía, si bien está hecha de palabras, suele trascender las palabras. Esto es algo que se tiene que sentir y que no es fácil de explicar. Ni si quiera sé si tiene una explicación. 

¿Cómo definirías tu estilo poético?
Lo definiría como muy diverso. Es una de esas poéticas herederas de las vanguardias, esto fundamentalmente en lo estructural, porque escribo únicamente en verso libre. En el primer poemario trato de jugar con la estructura de un soneto y en el segundo hay una huella (copla de seguidilla o de pie quebrado), pero no dejan de ser juegos, experimentaciones, porque todos los demás textos presentan versos libres. Desde el punto de vista temático, abordo los clásicos temas de la poesía universal, pero me interesa mucho trabajar sobre el tema del lenguaje en sí, de reflexionar sobre la función poética y la función y el trabajo del poeta.  

Cuéntanos sobre tus proyectos futuros
Terminar un libro de cuentos que ya tendría que haber terminado. Es un proyecto que me ha costado más trabajo del que yo pensaba. Ha sido todo un desafío para mí incursionar dentro de la ficción narrativa, pero yo sentía que tenía algunas cosas que decir, y bueno, las dije. El tema es el trabajo que me ha costado, soy bastante exigente con mi obra y no quiero sacar el libro al mercado, todavía crudo. Tengo cinco cuentos terminados y unos cuatro que todavía los estoy trabajando. He tomado la decisión de que a fin de año, aproximadamente, publicaré este libro de cuentos con la cantidad de relatos que tenga listos, podrán ser siete, ocho, o solo esos cinco, pero ya tengo que concretar esa publicación, porque siento que me está quitando tiempo para escribir otras cosas, me está estancando y no quiero eso. También, aproximadamente para fin de año, estará listo mi tercer poemario, que todavía no sé cómo titularlo. Y el tercer proyecto, el más a largo plazo de estos tres, es la publicación de una obra de ensayos literarios sobre cuentistas latinoamericanos, que también en gran parte ya está escrita. 

Muchas gracias por la entrevista, Fernando.
El agradecido soy yo, para mí siempre es un gusto estar en contacto con Aquarellen, saludos.








viernes, 3 de junio de 2016

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jueves, 2 de junio de 2016

"Zonas" de Antonio José Royuela














Zona cero y zona gaseosa



La primera parte (Zona Cero) es potentísima. Resulta muy difícil leerla y no darnos por aludidos; me parece una exquisita forma de acercarnos a los rincones de nuestra realidad social e intentar comprender nuestras pequeñas fallas cotidianas. La pluma de Antonio es directa y le sirve para denunciar los desahucios, la pobreza, la xenofobia, las leyes injustas. En este comienzo hay extractos escalofriantes y construidos con una rigurosidad poética extrema. No hay forma de comenzar este libro y abandonarlo, porque cuando una lectura habla de nosotros mismos y nos hace ver nuestras propias miserias, se vuelve imprescindible y se pega a nuestra cabeza de forma irremediable.

Royuela ya ha dado sobradas muestras de su talento poético; y seguramente su faceta erótica sea la más conocida y aplaudida por todos, por lo que es necesario avisarles a todos que este poemario incluye un compendio de poemas vaporosos (o que provocan vapores) y se encuentran reunidos en la segunda parte (Zona Gaseosa). Poemas intensos y pícaros que reforzarán las expectativas de los lectores.

Zona sólida y zona sin clasificar

Por dura que sea la vida siempre hay luces que se encienden para nosotros; para volvernos más capaces de sobrevivir, más preparados para la vida. Palabras que lo motivan a Antonio a componer esta tercera parte del poemario (Zona Sólida) donde escribe sobre su madre, sobre su cuñado Alfonso, sobre esas criaturas que lo han ayudado o cuyas realidades le han servido para reflexionar y, posiblemente, para volverse más fuerte. Hay en toda esta parte un deseo profundo de aferrarse a los instantes, de hacer de cada día un mundo. Sin embargo, encuentro también la rabia de la pérdida que siempre se escapa (o se aparece) en los momentos menos indicados.
“Zonas” es un poemario que me ha sorprendido positivamente. Si bien muchos de los poemas ya los conocía, encontrarme con una obra tan bien amalgamada me hizo descubrir que lo mejor para un buen poema son sus compañías y en este caso, Antonio ha sabido elegir buenas compañías para cada uno de sus versos.







POEMAS



Enamorarse
era esto:
desertar de las luces de la noche,
ordenar la espera, pedir música que no conocía,
mudar las células
            en la maldición de las hogueras,
asumir las prerrogativas de un tiempo incorrecto,
            incluso,
limpiar de residuos la malla que hacia de sustento.

La teoría de la salvación y sus trampas cíclicas
            quiénes éramos, qué pretendíamos. Tal vez eso, enamorarse:
acaso la verdad cómplice del amor,
acaso el aniquilamiento de las estrellas,
            o tal vez,
adivinar las imposibles virtudes que apagan la débil llama de la razón.

Pensad en sus trampas.
¿Unos cuerpos boca abierta?  ¿La palabra que arde en los labios?
No hay aquí un arriba y un abajo absolutos.

            Es mi sueño.
Quizá reescribir las mismas huidas. Doblegarse una y otra y otra vez.
Te quiero,
ocho fonemas para los aduaneros del mar.

           


Hasta mi corazón transparente solo el amor hablará de amor.
Sí,
conozco sus tretas y digo que enamorarse era esto:
incapacidad para negarme,
firmar un armisticio tras convocar un consejo de guerra
y lo que es más asombroso aún,
            elegir entre alimentarme de sueño o de sueños.

Ya nadie muere de amor. 
           
Juro que me enamoré,
y nadie me avisó de que enamorarse era esto.





Desahucio

Un desahucio es hijo del padre,
saqueador de bolsillos,
el edicto de quienes venden gato por liebre
ante la indiferencia de los que dicen adiós
después de prometer para siempre.

En un desahucio
intervienen leyes trasnochadas e injustas,
la necesidad de un derecho conculcado,
demasiada lluvia y extrema fragilidad.

En un desahucio
cabe el grito silencioso del humillado,
el esperma arrojado a un espejo roto,
habitaciones que guardan rencor
y la voluntad firme de modificar un guión errático.

Pero también cabe
la balada sobre la nuca del otro,
el tiempo que pasó deprisa y se quedó
atrapado entre los muros
o el vocabulario propio de unos muebles
que protegen las banderas allí levantadas.
En un desahucio
se maltrata la intimidad de un cajón
con pequeñas cosas que son herencia y legado
de toda una vida.
Todo aquello que no forma parte del inventario,
que se almacena en la memoria de unos labios,
de unos ojos o de una piel reseca
en el intento de cocinar felicidad.

En un desahucio
sobra la letra pequeña de un impreso
cobarde y asesino,
las corbatas de usureros
que no combinan con el color de las paredes
y el triste espectáculo de la degradación
pública de un sueño.

¡No más desahucios!