domingo, 13 de noviembre de 2016

Montaña Rusa de Fernando López Guisado : " Los nuevos mundo se crean mediante el uso del lenguaje"




Primera incursión oficial en la narrativa del conocido poeta Fernando López Guisado. Un grueso volumen que reúne veintiocho relatos de temática oscura en el que el concepto de monstruo se aborda desde una perspectiva ambivalente de ternura y crítica como referencia enfrentada con el propio ser humano y sus miserias interiores. Con una prosa cuidada y rítmica en un estilo variado, que alterna el lirismo más delicado con una pulsión profundamente gamberra, los cuentos que componen Montaña rusa suponen un viaje trepidante repleto de humor a una realidad oscura e irónica reconocible en su cotidianidad, tan dulce como amarga, capaz de dejar atrapados a los más indiferentes.




Conversamos con Fernando para conocer al hombre detrás de Montaña Rusa. Sus inspiraciones, ideas, conceptos.



·         ¿Cuál es tu autodefinición de poeta?

No tengo una muy específica, soy ligeramente enemigo de las definiciones. Supongo que poeta es todo aquel que escribe poesía porque le resulta un hecho imprescindible para aprehender la vida.

·         ¿Cuáles son tus influencias literarias, cual te ha marcado más y por qué?

Variadas y eclécticas. Soy un escritor que se refocila en los contrarios y procura disfrutar de todo. Seguramente, si mañana me hicieras esta pregunta, contestaría con otros nombres, diferentes referencias que me hayan influenciado. No puedo negar que Dámaso Alonso y Federico García Lorca siempre estarán ahí de una forma u otra, como lo está Claudio Rodríguez. Pero tienen un papel muy importante algunos poetas estadounidenses contemporáneos, como Bily Collins y Mark Strand, Leopoldo María Panero, Eloy Sánchez Rosillo, incluso el propio Leonard Cohen. No me nutro sólo de poesía, es más, quizá es la influencia menor, la narrativa es vital para mí y ahí están Borges, Cortázar, Valle Inclán, Poe, Carver, Aldecoa, Richard Matheson... Si hay un nombre que nunca quitaría es H.P. Lovecraft.

·         Todos los escritores afirman tener una hora especial para escribir, ¿Cuál es la tuya?

Decía Bukowski que la noche es para escribir. Soy un insomne irredento.

·         Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra, el adjetivo cuando no da vida, mata” ¿Qué significa para ti ese verso de Huidobro?

Un frase casi para tatuarse en el cerebro y tratar de seguir a pies juntillas. Hay que ser precisos en nuestro uso del lenguaje, lo que no añade, resta. El problema es que la capacidad autocrítica muchas veces nos vela los ojos para poder juzgar esa delgada línea que escinde lo imprescindible de lo oneroso. Sobre lo de inventar nuevos mundos, creo que es el único rasgo que distingue a un escritor de alguien que no lo es. La imaginación. La creación de “nuevos mundos” no es cosa baladí y no tiene que estar necesariamente unida a una fantasía. Implica la creación de una ficción estable, una literaturización de la vida para comprenderla en base a esa ficción que nos creamos para asimilarla y que otros la aprovechen. Esos “nuevos mundos” pueden crearse solamente mediante el uso del lenguaje, por ejemplo.

·         ¿Qué elementos, sensaciones, pensamientos son el pilar de tu nuevo libro?

Es una recopilación de relatos de terror, la mayoría piezas nuevas que no habían sido publicadas antes. Se basa sobre todo en el horror, el concepto del monstruo sobrenatural menos monstruo que el ser humano normal y la oscuridad interior. También el humor, en especial el humor negro, constituye la base de este libro. Es lo que vertebra todos los relatos en un espíritu común. Bebe de muchos referentes pero, para entendernos, trata de unir conceptos contrarios, bien en su lenguaje, bien en su trama, bien en las emociones que trasmite. Me gusta realizar una analogía para que me entiendan: como si Woody Allen se pusiera a escribir y dirigir una película de terror sobrenatural o muchos capítulos de aquella serie estupenda: The Twilight Zone.

·         ¿Porque Montaña Rusa?

Hay un relato que se llama así de un supersticioso patológico al que le obligan a jugar a la ruleta rusa. Aparte, dentro del libro hay cambios de tono entre relatos, giros bruscos tanto de planteamiento expresivo —algunos extremadamente líricos, otros muy sucios y gamberros— como en extensión, alternando textos muy breves con extensos cuentos largos, de tempo muy dispar. Al final, da la sensación de estar embarcado en una montaña rusa de emociones.








Fernando López Guisado (Madrid, 1977) combina la escritura, la divulgación cultural y la reseña literaria con la Imagen Radiológica. Ha publicado: Aromas de Soledad, El Altar de los Siglos, Porque nunca fue suyo, La Letra Perdida (2ª edición 2014, edición ecuatoriana 2015 en El Quirófano Ed.), Rocío para Drácula (premio de la Asociación de Editores de Poesía 2014) y Montaña rusa. Aparece en numerosas antologías y ha coordinado el volumen Anatomías Secretas en torno a la figura del licántropo. Colabora con diversos medios y revistas de difusión cultural. Conduce la bitácora digital Buenas Noches Nueva Orleans. Ha realizado labores de profesor de taller de creación, asesor literario y jurado en diversos certámenes. Durante las noches de invierno, brilla por la radiación acumulada.

 



     
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