domingo, 12 de febrero de 2017

SINFONÍA 1 DE MAHLER “TITÁN”




Sin romper con la tonalidad pero llegando a sus límites, Mahler compone una música que siempre busca lo trascendente, como expresión de sus ideas más profundas difícilmente resueltas. Podemos decir que pertenece a un periodo de transición.







El estilo de Mahler estaba marcado por dos grandes músicos, Bruckner y Wagner. Quería escribir inmensas obras sinfónicas como el primero, pero al igual que Wagner necesitaba el uso de la palabra para dar completa forma a sus obras. Por esto comprendió que, como Wagner, necesitaba componer óperas, pues la sinfonía la encontraba demasiado restringida, con una forma cerrada que impedía su completa expresión. Pero sus obras vocales serían eminentemente sinfónicas. Con estas ideas empezó la composición de "Das Klagende Lied"  la que sería su primera ópera finalmente se convierte en cantata.




La obra de Mahler es una muestra de los sentimientos del compositor, sus miedos, sus alegrías, admiraciones, sus cuestionamientos filosóficos y espirituales. El mismo compositor dijo que componer una sinfonía es: “Edificar en un mundo, con todos los recursos técnicos de los que dispone el músico…La sinfonía debe asemejarse al universo, debe abracarlo todo”  

                                
La “Sinfonía Nº 1 en re mayor”  (Titan) fue empezada en 1884 y terminada en 1888. Se estrenó en Budapest el 20 de noviembre de 1889 con tres movimientos en la primera parte y dos en la segunda bajo la dirección del propio autor. La acogida de la obra no fue satisfactoria  y sólo tuvo un éxito discreto, pues la crítica fue bastante negativa con la obra, especialmente con su parte final. Luego fue interpretada en Hamburgo en 1893 y en Weimar en 1894. Para estos conciertos Mahler introdujo un programa basado en el romance de Jean Paul Richter titulado El Titán, con la figura de su héroe Rocquairol, aunque el mismo Mahler  especificó que en realidad la sinfonía no se basaba en la obra literaria.
La obra llevaba el título de poema sinfónico en forma de sinfonía. Con ello Mahler dudaba entre las formas, expresando que en realidad se trataba de una sinfonía programática, género introducido por Berlioz. Al observar que el programa no había sido comprendido, lo suprimió, y dejó la obra como una sinfonía en cinco movimientos. Después, decidió suprimir el segundo  (Blumine – Florecillas-), al pensar que no era “suficientemente sinfónico”, aunque hoy en día suele interpretarse por separado. Tras reformar la sinfonía, Mahler optó por darle el nombre de Titán, con el que se estrenó en 1893 en Hamburgo.  Más tarde Mahler revisó la obra. Así cuando se presentó en Berlín en 1896 Mahler eliminó el título y todas las referencias al poema sinfónico. Además eliminó el tercer movimiento Blumine por encontrarlo poco apropiado.
La obra se publicó en Viena en 1899 con solo cuatro movimientos y con el título de “Sinfonía Nº 1 en do mayor”. La orquestación fue aumentada en las secciones de viento. Una nueva edición se realizó un año más tarde sin apenas modificaciones. Finalmente Mahler realizó una nueva revisión en 1906, con pocos cambios, publicándose por la edición Universal de Viena.
El primer movimiento describe un tema recurrente, la naturaleza, el despertar del letargo invernal, escuchándose el sonido de aves que anuncian el renacer del bosque.
El segundo movimiento lleva el sonido folclórico oyéndose un popular y alpino ländler con un sonido clásico que acompaña todo el movimiento hasta llegar a una suave coda.
En el tercer movimiento, utiliza como marcha fúnebre una conocida canción infantil “el canon Frère Jacques, dormez vous?, el compositor cambia la tonalidad a menos para lograr un efecto lúgubre y se distingue con un sonido satírico. En este movimiento percibimos el grito de Mahler a la miseria del mundo, el dolor, las diferencias, se escucha el lamento del héroe. Para el músico austriaco el final “Es el grito de un corazón herido en lo más profundo”
El cuarto movimiento comienza de una forma estruendosa con una orquestación que mezcla los sonidos resultando una melodía fuerte y marcadamente triunfal definido por Mahler como improvisado estallido de desesperación, como el grito de un corazón herido. En el programa inicial representa el punto de partida del héroe, el Titan, del infierno al paraíso. En el final comenzamos también a oír los temas que aparecen en los movimientos anteriores: El renacer de la naturaleza, el ländler y la marcha fúnebre. Un final  que resume las melodías que forman todo el sentimiento expuesto en la sinfonía.
                                                                       Maria José Mattus